Te apuesto dos mil reales y una txala a que corto ese árbol en menos tiempo que tú.
Esta frase o alguna otra similar tuvieron que estar presentes, sin duda, en los orígenes de lo que hoy se conoce como Herri Kirolak, o Deporte Rural Vasco. El desafío pudo muy bien haber sido el que se expone o, por ejemplo, levantar una piedra de un determinado peso, segar la hierba de un prado o acarrear cantinas llenas de leche entre dos puntos prefijados. Sea cual fuere el reto, define claramente dos aspectos del carácter de los vascos: el espíritu de competición y la afición por las apuestas.
Estas cualidades tan marcadas en su personalidad, llevaron a los vascos a transformar sus labores cotidianas, especialmente las desarrolladas en el ámbito rural, en manifestaciones lúdicas. Esto es algo que puede pasar desapercibido para muchas personas de fuera del País Vasco, que contemplan estas pruebas simplemente como un alarde de fuerza o de resistencia; sin embargo, detrás de cada una de ellas se esconde el testimonio del antiguo trabajo que se llevaba a cabo en los caseríos principalmente, como ya hemos dicho, pero también en los montes o en el mar. Para ilustrarlo, detallemos algunas de las modalidades más conocidas:
Animales
Como integrantes de la vida cotidiana de los caseríos, algunos animales también intervienen en varias pruebas del Herri Kirolak. Tenemos así el arrastre de piedra, que puede ser realizado por burros, caballos o bueyes, si bien son estos últimos los que gozan de mayor arraigo y popularidad. Su trabajo se lleva a cabo en parejas, y consiste en arrastrar el mayor número de veces, en un tiempo determinado, una piedra de gran tamaño sobre el pavimento del recinto dispuesto para tal fin, llamado probadero.
No de fuerza, pero sí de habilidad y astucia, es el papel del perro en los concursos de perros pastores. En ellos, el compañero más fiel del hombre debe conducir un rebaño de ovejas siguiendo las indicaciones que le va dando el pastor.
La sacrificada actividad de los arrantzales de antaño nos ha legado uno de las pruebas más espectaculares y bellas del Herri Kirolak: las regatas de traineras. Cuando el deporte de hoy era trabajo, los pescadores se hacían a la mar y remaban con furia para llegar cuanto antes a los caladeros en los que abundaba el pescado y regresar con idéntica prisa a puerto para entregar las capturas del día.
"Banderas"
Hoy en día, la tripulación de una trainera está formada por un patrón y trece remeros. Las diferentes regatas reciben el nombre de “banderas”, ya que es precisamente la bandera de la localidad organizadora de la prueba el trofeo que se entrega a la trainera ganadora. La bandera más ambicionada del Cantábrico es la de La Concha, que en los dos primeros domingos de septiembre reúne a las mejores traineras en la bahía donostiarra.
También del mundo de la minería se ha conseguido extraer una actividad deportiva. Se trata de las competiciones de barrenadores, en las que los participantes tienen que perforar bloques de piedra golpeándolos con una barra metálica, a la manera de como lo hacían los auténticos barrenadores, los cuales, una vez practicados los agujeros, introducían en ellos los cartuchos de dinamita destinados a reventar la roca.
Pero no todo el deporte rural vasco proviene del ámbito laboral. Los pórticos de las iglesias de nuestros pueblos fueron la cuna y la escuela de uno de los juegos más arraigados entre los vascos: la pelota. De sus diversas modalidades: mano, pala, remonte, share, cesta punta… es esta última la que más se ha popularizado fuera de nuestras fronteras. En muchos países del Sur y del Centro de América, así como en los Estados Unidos, Cuba y Filipinas, existen frontones, los famosos “Jai-Alai”, en los que se disputan vertiginosos partidos y se juegan ingentes cantidades de dinero.
Apuestas
Y es que las apuestas están presentes en todas las actividades del Herri Kirolak. Ellas forman parte del atractivo, de la tradición y del espectáculo. Los motivos para apostar pueden ser múltiples, desde acertar el ganador de un partido de pelota (siempre designándolo por el color de su gerriko o fajín) hasta el tiempo que una trainera le va a sacar a otra en una regata. En pruebas como el levantamiento de piedras, el corte de troncos o la siega de hierba, es habitual que los mismos participantes sean los que promuevan la apuesta. Una de las más famosas es la que en diciembre de 2006 protagonizaron los aizkolaris Mindegia y Olasagasti, cruzando una apuesta de 18.000 euros.
Como queda patente, la fortaleza física es una de las cualidades que predominan en el Deporte Rural Vasco. Sin embargo, hay un detalle que conviene resaltar: la ausencia de contacto físico entre los contendientes. El Herri Kirolak no contempla, en ninguna de sus muchas modalidades, género alguno de violencia ni agresión. Todo el esfuerzo, todas las energías, están puestas en superarse a uno mismo y en vencer al rival, dentro del marco del más absoluto respeto tanto a éste como a los jueces de las diferentes pruebas, cuya última palabra se acata con deportividad.