El secreto de las piedras rojas de arrigorriaga

ruta turística de arrigorriaga el secreto de las piedras rojas

1
El euskara
2
Mitología Vasca
3
Batalla Padura
4
Juntas Generales
5
Guerras Carlistas
6
Economía
7
Emigración
8
Herri Kirolak

Las Guerras Carlistas

Se conoce con el término de Guerras Carlistas a los tres enfrentamientos bélicos que se dieron en el Estado Español a lo largo del siglo XIX. Tuvieron su origen en el año 1833, cuando, tras la muerte del rey Fernando VII, fue proclamada reina su única hija, Isabel, coronada como Isabel II. Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey fallecido, reclamó su derecho al trono y sus partidarios se sublevaron en varias provincias, dando inicio a la primera de las tres guerras.

Sin embargo, la cuestión dinástica no fue el único motivo de estas contiendas. En el fondo, se trataba del choque entre dos ideologías: la absolutista, representada por los partidarios del infante Carlos y conocidos como Carlistas, y la liberal, liderada por los adeptos a la reina Isabel II. En el País Vasco, las grandes ciudades se pusieron del lado liberal, mientras que el campo y las pequeñas poblaciones apoyaron al pretendiente Carlos.  

Hasta el año 1936, las Guerras Carlistas fueron denominadas guerras civiles. A partir de esa fecha, el término Guerra Civil quedó aplicado a la contienda que duró desde ese año hasta 1939, por ser mucho más virulenta y destructiva que las anteriores. Las Guerras Carlistas se desarrollaron en tres etapas:

A diferencia de la legendaria batalla de Padura, que no sabemos con certeza si existió en algún momento de la historia, de lo que no hay duda es que Arrigorriaga fue escenario de diversos episodios en el transcurso de las Guerras Carlistas. Arrigorriaga es un cuello de botella, un punto estratégico en el que el valle del Nervión se estrecha justo antes de abrirse a la cuenca del Ibaizabal. Quien controla su puente tiene la llave de la ruta que unía a Bilbao con Castilla. El puente que tenemos ante nosotros, uniendo las dos márgenes del río Nervión, lleva por nombre Moyordin, y se construyó en sustitución de uno anterior, dañado en la terrible inundación del verano de 1983.

guerra carlista

Aquel puente, a su vez, se había levantado sobre otro más antiguo, enteramente de piedra, con varios arcos tendidos sobre las aguas. Es ése que los tres ancianos cazadores, viejos veteranos de las partidas Carlistas, atraviesan cuando se encuentran con Antxón y Koli.

Paisaje diferente

El puente fue el escenario de una violenta batalla acaecida el 7 de mayo de 1872, durante las primeras escaramuzas de la última Guerra Carlista. Para evocar aquel momento de la historia de Arrigorriaga, debemos imaginarnos un paisaje muy diferente al que ahora estamos contemplando. Aislemos el puente y, suprimiendo toda edificación, dibujemos a ambas orillas campos de cultivo y huertas que lleguen incluso hasta las casas más cercanas a la iglesia que hemos visitado hace unos minutos. Todo lo que hoy es el centro de Arrigorriaga lo ocupaban caseríos dispersos.

Pues bien, en este lugar se encontraba una columna del ejército liberal, fiel al rey Amadeo I, cuando tropas carlistas cercaron la localidad. Los mandos militares enviaron refuerzos desde Bilbao y los sitiados pudieron escapar, pero Arrigorriaga quedó en poder de los carlistas, los cuales, pese a contar con un número no muy alto de soldados, tuvieron la osadía de acercarse hasta las puertas de Bilbao y hacer que las tripas de sus vecinos liberales anduviesen inquietas por unos días. Si hubiesen continuado su avance, sobre la ciudad, que aun no había tenido tiempo de organizar sus defensas, el signo de la guerra podría haber cambiado radicalmente. Pero no se atrevieron a conquistarla.

Al final, la guerra duró cuatro largos años y durante los últimos espasmos de la contienda, que finalizó en 1876, en Arrigorriaga se instalaron 10 hospitales de campaña, a fin de atender a los heridos de toda la zona.

Consecuencias

Las consecuencias de aquella guerra, perdida, al igual que las dos primeras, por el bando carlista, fueron vividas como una derrota y una humillación por el mundo rural del País Vasco, que perdió muchos de sus derechos y su forma de organización tradicional.

En julio de aquel mismo año, Cánovas del Castillo, jefe del gobierno español, suprimía las exenciones de pagar impuestos y de cumplir el servicio militar, privilegios que hasta entonces venían disfrutando Bizkaia, Gipuzkoa y Alava.
Un año después se suprimían las Juntas Generales.

La abolición del Régimen Foral provocó la aparición de movimientos culturales y nuevos grupos políticos, y como reacción provocó un renacimiento cultural que destacaba la importancia de la lengua vasca, el euskera, así como un fuerte sentimiento vasquista que derivó, en los últimos años del siglo, hacia el surgimiento del nacionalismo vasco. Las heridas mal cerradas que dejaron las Guerras Carlistas se abrieron nuevamente , y con inusitada violencia, en el verano de 1936, con el levantamiento de los militares rebeldes, que supuso el comienzo de la Guerra Civil.

Mapa Web · Créditos · Todos los derechos reservados