El secreto de las piedras rojas de arrigorriaga

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Las Guerras Carlistas

Aunque no sabemos si la legendaria batalla de Arrigorriaga existió en algún momento de la historia, de lo que no hay duda es de que aquella no fue la única ocasión en que dos ejércitos se enfrentaron en este mismo lugar.

Arrigorriaga es un cuello de botella, un punto estratégico en el que el valle del Nervión se estrecha justo antes de abrirse a la cuenca del Ibaizabal. Quien controla su puente tiene la llave de la ruta que unía a Bilbao con Castilla. El puente que tenemos ante nosotros, uniendo las dos márgenes del río Nervión, lleva por nombre Moyordin, y se construyó en sustitución de uno anterior, dañado en la terrible inundación del verano de 1983. Aquel puente, a su vez, se había levantado sobre otro más antiguo, enteramente de piedra, con varios arcos tendidos sobre las aguas.

El puente fue el escenario de una violenta batalla acaecida el 7 de mayo de 1872, durante las primeras escaramuzas de la última Guerra Carlista. Para evocar aquel momento de la historia de Arrigorriaga, debemos imaginarnos un paisaje muy diferente al que ahora estamos contemplando.

guerra carlista

Hasta las puertas de Bilbao

Todo lo que hoy es el centro de Arrigorriaga lo ocupaban caseríos dispersos. Pues bien, en este lugar se encontraba una columna del ejército liberal, fiel al rey Amadeo I, cuando tropas carlistas cercaron la localidad. Los mandos militares enviaron refuerzos desde Bilbao y los sitiados pudieron escapar, pero Arrigorriaga quedó en poder de los carlistas, los cuales, pese a contar con un número no muy alto de soldados, tuvieron la osadía de acercarse hasta las puertas de Bilbao y hacer que las tripas de sus vecinos liberales anduviesen inquietas por unos días. Si hubiesen continuado su avance, sobre la ciudad, que aun no había tenido tiempo de organizar sus defensas, el signo de la guerra podría haber cambiado radicalmente. Pero no se atrevieron a conquistarla.

Al final la guerra duró cuatro largos años y durante los últimos espasmos de la contienda, que finalizó en 1876, en Arrigorriaga se instalaron 10 hospitales de campaña, a fin de atender a los heridos de toda la zona. Las consecuencias de aquella guerra, perdida, al igual que las dos primeras, por el bando carlista, fueron vividas como una derrota y una humillación por el mundo rural del País Vasco, que perdió muchos de sus derechos y su forma de organización tradicional.

En julio de aquel mismo año, Cánovas del Castillo, jefe del gobierno español, suprimía las exenciones de pagar impuestos y de cumplir el servicio militar, privilegios que hasta entonces venían disfrutando Bizkaia, Gipuzkoa y Alava. Un año después se suprimían las Juntas Generales.

Las heridas mal cerradas que dejaron las Guerras Carlistas se abrieron nuevamente, y con inusitada violencia, en el verano de 1936, con el levantamiento de los militares rebeldes, que supuso el comienzo de la Guerra Civil.

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